Una de las mayores necesidades del ser humano es la protección de la salud, la cual se obtiene, entre otras formas, por medio de las vacunas administradas a los niños desde que nacen, protegiéndolos contra serias enfermedades.
El trabajo de las vacunas es proporcionar inmunidad contra una enfermedad antes de que la misma se contraiga. Las vacunas se fabrican con los mismos gérmenes (o parte de ellos) que causan la enfermedad. Se administra la vacuna por medio de una inyección o en forma líquida por vía oral. Una vez el líquido de la vacuna está dentro de tu cuerpo, el sistema inmunológico reacciona de la misma forma que si hubiera sido invadido por la enfermedad produciendo anticuerpos.
Después estos anticuerpos luchan con los gérmenes débiles de modo que cuando los gérmenes verdaderos y fuertes causantes de la enfermedad (que pueden estar acechándonos en cualquier parte) ataquen, los anticuerpos sabrán cómo destruirlos. Finalmente los anticuerpos protectores permanecen en guardia en el cuerpo para protegerlo de los verdaderos gérmenes de la enfermedad.
¿Por qué los chicos necesitan tantas vacunas? Las vacunas protegen contra 12 enfermedades que pueden ser graves: sarampión, paperas, rubéola, difteria, tétano, tos ferina, polio, hepatitis B, varicela, hepatitis A y neumococo.
Louis Pasteur Dole (Francia) 1822-1895 Cada año, la rabia hacía estragos entre las personas mordidas por perros, zorros o lobos rabiosos. Cuando Pasteur anunció, en octubre de 1885, los resultados de los tratamientos aplicados a Meister y Jupile, salvados por el suero recientemente descubierto, se produjo una explosión de júbilo en el mundo entero. Las víctimas de mordeduras comenzaron a llegar de todas las partes del mundo en busca de curación. De 25 rusos mordidos por una jauría de lobos, 23 regresaron sanos a su país. Pasteur se cubrió de gloria. Poco después se fundaba el Instituto Pasteur, en el que su creador trabajó hasta el final de sus días. El científico fue un gran benefactor de la humanidad.
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